Por Analía López    De Suiza solo tenía una referencia en la mente. En la caja de fotos que siempre estuvo en la parte alta del placard de mis viejos, hay una postal de un paisaje de Suiza escrito de puño y letra por la hija de una señora donde trabajaba mi mamá y que de tantos años de conocerla se la había enviado -hace fácil 20 años- cuando estuvo en Suiza. Y eso es todo. Jamás pensé en pisar este país que hoy nos tiene protegidos y presos al mismo tiempo.

Pero prefiero pensar en lo afortunados que somos de poder estar en una casa, como en casa…en estar en un lugar con poca población, en tener un jardín…

Prefiero no pensar que los casos en Suiza aumentan día a día, hoy (20 de marzo 2020) es el noveno país en cantidad de infectados, y el cuarto más comprometido en Europa. Aquí no hay restricción obligatoria, pero nosotros nos aislamos completamente.

¿Quién lo iba a imaginar? Creo que nadie se imaginó la dimensión que esto iba a tomar. Pero pasó y sigue pasando, y algo tenemos que hacer para que pare.

Es entonces donde cada uno desde su lugar fue llamado a “quedarse en casa”. De acuerdo, pero no estamos en casa. Y ahí empieza otra vez esa máquina de alerta que tenemos todos y sobre todo los padres que con la pequeña estamos lejos de casa.

Y a la cabeza llegan todos esos comentarios previos al viaje de: ¿No tenes miedo que le pase algo? ¿Y si se enferma? ¿Pero cómo van a viajar con una criatura?

Hoy esas preguntas rebotan en nuestras cabezas. ¡Claro que sí! Pero también que nuestro sistema de alerta para cuidar a nuestra hija está al 100%.

¿Y el viaje? ¿Todo lo planificado? ¿Las ilusiones?

No hay lugar para eso en este momento. En la mochila hay que hacerle un lugar a la paciencia, a la tranquilidad y a la incertidumbre por unos días, semanas o meses.

Hoy nuestra energía esta puesta en el día a día, en la familia que quedó en casa, en los amigos que están en la otra punta del mundo, en los bebes de amigos que están por nacer, en aquel que no puede quedarse en casa porque su comida depende de su trabajo diario.

Nos gusta movernos, pero hoy no es el momento.

¿Dónde estamos?

En Commugny, una pequeña villa suiza a 2,5 km de la frontera con Francia. Estamos cuidando una casa y dos perros a través de la modalidad de Housesitting hasta el 2 de Abril. Es lo único certero hasta el momento. O no. Ya que el regreso de la dueña que se encuentra en USA también dependerá de las decisiones y políticas que los gobiernos vayan determinando.

Mientras tanto, solo queda esperar…

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