Entrevistamos a Cris y Dani, dos jóvenes de Bilbao, España, que decidieron dejar sus trabajos y estudios y en marzo de 2017, con la mochila llena de ilusión, miedos y dudas partieron rumbo al Sudeste Asiático.

“Decidimos hacer lo que nos pedía el cuerpo. Ya haríamos en otro momento lo que se esperaba de nosotros (irnos a vivir juntos, buscar estabilidad laboral…).” Cuentan en su blog.

Lo que inicialmente era “en 6 meses lo vemos todo y volvemos” se convirtió en 14 meses de viaje y luego mucho más. En ese tiempo aprendieron a viajar lento y a moverse en función de las oportunidades. 

Hoy en tiempos de pandemia y cuarentena se encuentran “varados” en Bariloche, Argentina, y en la entrevista nos cuestan su situación y cómo es ser “viajeros low cost”

“Empezamos a viajar por el Sudeste Asiático y luego de regresar a nuestra casa por aproximadamente un año y medio decidimos cruzar el charco para hacer Latinoamérica. En principio pensábamos hacerlo en bicicleta y luego nos ha pillado esta pandemia en mitad del viaje. Justo habíamos llegado a Bariloche y al mismo tiempo empezábamos a ver que en España la cosa se estaba poniendo muy seria así que decidimos buscar un voluntariado aquí y aún seguimos aquí y no sabemos por cuanto tiempo”, nos relata Dani.

“Al principio estábamos haciendo la cuarentena en un hostel junto a argentinos, pero las compras las hacían los otros chicos porque nos daba un poco de miedo, aunque por ahí te meten miedo, pero nosotros en primera persona no hemos vivido nada. Tuvimos como ventaja el idioma y que físicamente nos parecemos (con los argentinos). Si no hablamos mucho no se nos nota el acento”.

Cris cuenta que el viaje original era unir Ushuaia- Alaska en bicicleta, “pero yo no llegué más que a Neuquén-El Chocón entonces el siguiente proyecto era comprar una camioneta van que la teníamos casi comprada antes que comenzara la pandemia y que cerraran todas las fronteras, pero los chicos que nos la vendían no pudieron cruzar y se regresaron a su país”.

En nuestra cabeza lo de andar en bicicleta sonaba muy bonito hasta que llegamos a Argentina, salimos de Neuquén y empezamos a viajar por la Patagonia y empezamos a ver lo que eran 30 o 35 grados (de temperatura), llevar mucho peso y habíamos decidido llegar a Bariloche y comenzar a buscar una (camioneta) van para alternar Cris en la van y yo en la bicicleta e ir juntándonos al final de cada tramo. Seguir viajando juntos pero cada uno disfrutando del viaje a su manera, completa Dani.

¿Saben cómo van a seguir? 

– Tenemos esperanzas de que vamos a poder continuar con el proyecto de la van en un plazo no muy lejano, aunque sea solo por Argentina.

– Llegamos aquí solo con billete de ida, dejamos nuestros trabajos y ahorramos dinero para poder estar viajando en principio años gastando muy poquito así que solo nos queda esperar que decisión toma el país, la región y el mundo con respecto a la pandemia. Es muy irresponsable seguir moviéndote sin saber que está pasando y además el virus no sabes si lo tienes o no por más que hayas estado aislado tal vez tocaste algo y puedes tenerlo. Por el momento, lo más sensato es esperar. No tenemos ninguna prisa y estamos esperando para hacer diferentes proyectos y ver cosas diferentes durante el viaje. No solo es viajar también estamos disfrutando de charlas con viajeros. Estamos disfrutando de la otra parte del viaje que es conocer gente y cultura. Argentina nos está tratando fenomenal.

– Nos da miedo ir a comprar porque cuando nos oyen hablar es un poco complicado, porque se preguntan de dónde somos, hace cuanto que estamos aquí pero cuando ven que llevamos tiempo se relajan.

¿Cómo es esto de viajar haciendo voluntariados?

– Nosotros usamos la plataforma Workaway donde debes pagar una suscripción anual y allí tienes tu perfil e interactúas con quienes solicitan gente, puedes ver el perfil, ver recomendaciones de otras personas que han hecho voluntariados allí, enviarte mensajes y darte más información  y te pueden aceptar o no.   Debes acordar un número de horas haciendo determinadas tareas a cambio de alojamiento o alojamiento y desayuno y a veces también lavandería. Nosotros mayormente hemos hecho voluntariados en hostel. En resumen, es hacer un trueque ya que como extranjeros turistas no podemos trabajar en el país, hacer voluntariados es una forma de ahorrarte el alojamiento. Además de hacerlo en hostel también hacerlo en granjas o cuidando caballos, hay muchas y diferentes ofertas.

– En el voluntariado ambas partes salen ganando ya que quien te recibe gana un trabajador y nosotros ahorramos en alojamiento y comida. Y también usamos estos momentos para parar un poco, trabajar y organizar el siguiente destino y sobretodo bajar las revoluciones de estar moviéndote continuamente con tu mochila y las bicicletas y rever que podemos mejorar.

– Hicimos workaway en Argentina y también hicimos voluntariado en Tailandia, Malasia y Laos . Te encuentras con personas de todo el mundo y compartes muchas cosas. Aquí en Argentina también compartimos mucho y al final las personas con las que hemos estado son amigos que te quedan para toda la vida.

¿Qué es lo que más les sorprendió en este tiempo que llevan de viaje?

– La amabilidad de la gente aquí en Argentina. No me esperaba que la gente en la ruta te tocara bocina dándote ánimo, que te saludaran por la ventanilla. Estamos con gente que nos está tratando muy bien.

Viendo tomar mate a Dani le preguntamos ¿Desde cuando tienes el habito de tomar mate?

– Cuando estuvimos en Malasia nos cruzamos con muchos argentinos y particularmente en un hostel donde hicimos voluntariado la mayoría eran argentinos y comenzamos a tomar mate por las noches y se me pegó ese ritual sobre todo cuando estoy trabajando. Así como en España puedes compartir una caña, aquí puedes tener una conversación y un rato ameno tomando mates.   – También probamos fernet con coca, asado y cumbia y se nos fueron pegando varias palabras.

Visitalos en su web: https://viajamoslowcost.es/

En Instagram: @viajamoslowcost

YouTube: https://www.youtube.com/channel/UC-vBNDu7V6jz7MQju7AgHAg

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